Dicen que las mujeres venezolanas somos muy dulces, cariñosas y sensuales. Yo, como buena venezolana, me ajusto perfectamente a esa imagen. Quienes me conocen y tratan lo saben. Saben hasta qué punto puedo convertir en un paraíso el tiempo que se vive junto a mí. Saben también hasta qué punto puedo ser divertida y cómo me gusta la aventura. Experta en convertir sueños en realidad, soy la cómplice ideal para aventurarse por los caminos más disfrutones de la vida. Mi nombra, Lara, se convierte en la memoria de quienes me han tratado en sinónimo de muchas sensaciones, todas ellas muy gratas.